Influencer colombiana Tati Arévalo revela el impacto físico y emocional de vivir con grillete electrónico durante su proceso de asilo.
La reconocida creadora de contenido colombiana, Tati Arévalo, ha sacudido las redes sociales al romper el silencio sobre una realidad que afecta a miles de inmigrantes en Estados Unidos, pero que pocos se atreven a mostrar: el uso del grillete electrónico como método de supervisión migratoria.
A través de sus plataformas, donde cuenta con millones de seguidores, Arévalo compartió un video titulado "Primer día con grillete", en el que describe el impacto físico, emocional y social de portar este dispositivo mientras avanza su proceso de asilo.
Un error digital con consecuencias reales
Lo que más ha sorprendido a su comunidad es la razón detrás de esta medida. Tati no cometió un delito; su sanción fue el resultado de una falla administrativa. Según relató, ella formaba parte de un programa de supervisión que le exigía reportarse semanalmente mediante una aplicación móvil y el envío de una fotografía.
"Olvidé tomarme la foto una semana. A la siguiente, cuando intenté hacerlo, el sistema me arrojaba error. Les escribí explicando la situación, pero no obtuve respuesta. Al día siguiente, ya tenía el grillete en mi tobillo", explicó la influencer. Además del rastreador físico, las autoridades han limitado geográficamente las zonas por las que puede desplazarse semanalmente.
El estigma y el dolor físico
Lejos de la imagen glamurosa que suele proyectar en redes, Arévalo mostró las heridas y la incomodidad que genera el aparato. "Uno se lastima mucho. He tenido que cambiar mi forma de vestir, usar pantalones anchos y medias largas para proteger la piel, algo que yo no acostumbraba", confesó.
Sin embargo, el dolor físico es solo una parte del problema. La influencer busca combatir el prejuicio social que asocia el grillete con la criminalidad. "Quiero enseñarle a la sociedad que hay personas con grilletes que no cometemos crímenes, que somos gente trabajadora que no le hace daño a la comunidad".
Un mensaje de advertencia y apoyo
La decisión de Tati de hacer pública su situación tiene un doble propósito:
Educar: Alertar a otros inmigrantes sobre la importancia de cumplir estrictamente con los reportes digitales para evitar sanciones severas.
Acompañar: Brindar apoyo moral a quienes se sienten deprimidos o avergonzados por estar bajo vigilancia electrónica.
"No todos los días se gana, no todos los días hay fuerzas y es válido reconocerlo. Pero quiero ser el ejemplo de que, a pesar de esto, la vida no se acaba y se puede seguir adelante", concluyó.
Mientras espera su próxima cita con las autoridades migratorias, Tati Arévalo se ha convertido en una voz necesaria para humanizar las frías estadísticas del sistema de inmigración estadounidense.
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